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VIOLENCIA VICARIA…

Violencia Vicaria

Por: Mónica Fragoso Maldonado

La violencia vicaria, como cualquier otra forma de violencia, daña a las víctimas y su entorno por completo, incluyendo a la sociedad en su conjunto. En la era en que se ha aceptado que existen conductas que son provenientes de una cultura patriarcal y machista, se han descubierto más formas que se reconocen como violencia de género, una de ellas es la violencia vicaria.

La psicóloga clínica y forense, Sonia Vaccaro, acuñó el término de violencia vicaria en el año 2012, para describir los casos de violencia machista, pero definiéndola como aquella forma de violencia contra la mujer que ejerce el hombre (generador), utilizando como “objetos” a sus hijos o familiares cercanos para dañar a la víctima (mujer), es decir, es el daño que se ejerce a través de personas que tienen un significado especial para la víctima; en el caso de las mujeres pueden ser los padres, los amigos, pero a menudo y con mayor frecuencia, son los hijos.

La violencia vicaria sigue un parámetro o estructura como los demás tipos de violencia, pero aparece sólo en casos graves y mediáticos, se desarrolla en el día a día con amenazas y control hacia la mujer por medio de los hijos, puesto que se ha observado que incluye diferentes grados, que van desde ejercer el control, hasta casos extremos como el asesinato de los menores, para hacer sufrir a la víctima: la madre.

Es importante aclarar que a los ojos del generador de violencia o el maltratador, los menores son un medio para alcanzar un fin y los usa como un “arma” con la cual puede golpear o controlar a su madre, quien sufre de pánico y dolor; con ello se logra la deshumanización de los menores, ya que los agresores dejan de ver a sus hijos como personas y los transforman a una representación de su fracaso para buscar imponerse o defender su imagen y su posición frente a la mujer, que por lo general está en medio de una separación o de un proceso legal de divorcio.

En nuestro país no existen estadísticas donde se mencione o refiera este tipo de violencia, pero no podemos negar que con la llegada de la pandemia las cifras oficiales arrojan que la violencia familiar registró un incremento del 23.4 por ciento; lo cual habla de que pueden existir este tipo de casos, pero no esta regulada en ninguna ley, ni como causal del divorcio, ni para limitar o suspender la patria potestad o custodia de los menores. La regulación de este tipo de violencia empieza a realizarse en varios países, urge hacerlo en México, pues no debemos olvidar que afecta no solo el desarrollo emocional de los menores, sino que también pone en riesgo su seguridad y el de sus madres, pero sobre todo como la mayoría de estos casos lamentables la prevención puede ser la clave para frenar el crecimiento de las estadísticas a nivel alarmante.

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