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OBJECIÓN DE CONCIENCIA

Objeción de conciencia

Por: Mónica Fragoso Maldonado

Estimado lector, hoy quiero hablarte de un tema que está cobrando mucha relevancia, la objeción de conciencia, sobre todo debido a que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han comenzado a resolver sobre el tema.

Aquí es importante dejar muy claro, estimado lector, que no abordaré en el cuerpo de esta columna si estoy o no a favor del aborto, simplemente los invito a realizar un análisis de las circunstancias actuales y de la razón de la resolución de los ministros de la corte.

Bien, hablemos qué es la objeción de conciencia, yo la definiría de forma clara y sencilla como la utilización de mis argumentos o de mi razón de carácter ético, que cualquier persona puede utilizar para incumplir u oponerse a una disposición oficial o legal, por ejemplo, incumplir el servicio militar, o por razones de carácter religioso, (testigos de Jehová) negarse a recibir una transfusión sanguínea, entre otro tipo de temas.

Lo que aparentemente se escucha fácil de argumentar, pero en la actualidad ya no es del todo así, te pongo en contexto algunas reflexiones: La objeción de conciencia en nuestra sociedad actual ha sido diversificada y complicada, pues nuestra sociedad dejó de ser tradicional, ahora la mayoría de la población que antes creíamos lo mismo y teníamos los mismos valores, se ha diversificado, tal es así que en la actualidad convivimos todos los días con personas de diferentes ideas religiosas, filosóficas e incluso morales. Para un enorme sector de la población estas convicciones son tan importantes que las consideran como parte total de su identidad moral y espiritual.

Luego entonces, podemos decir que la objeción de conciencia se produce precisamente cuando entra en conflicto la convicción moral de una persona y el deber jurídico o médico, en este caso con el aborto.

Es importante entender que la objeción de conciencia en materia de salud, es una decisión individual que toma un profesional de la salud de dejar de realizar un acto médico científico y aprobado por la ley, argumentando la transgresión de qué dicho acto médico va en contra de su libertad de pensamiento, conciencia o religión; en otras palabras sus principios morales y creencias religiosas.

Aunque la decisión de los ministros no fue unánime, sino por mayoría, se puede argumentar en general que el derecho a la vida o a la salud son derechos humanos, mientras que la objeción de conciencia no está por encima de esas categorías, por ello al ponderar esta circunstancia, los médicos o enfermeras podrían o no utilizar la objeción de conciencia, aunque depende mucho de las circunstancias en específico que estén ocurriendo.

Lo cierto es, que ahora le corresponderá a los legisladores federales regular los alcances, límites y procedimiento que implicará utilizar la objeción de conciencia, sin que se pongan en riesgo los derechos humanos de las personas que intervienen en esa ecuación, ahora bien, tomar decisiones al respecto se complicará aún más, pues ahí influirán las bases filosóficas de creación de cada partido político que integran el Congreso, así que utilizar la objeción de conciencia en un mundo tan diverso será una gran tarea legislar incluyendo a todos los extractos de la sociedad actual.

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