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CLAROSCUROS DE REVOCACIÓN DE MANDATO

Los claroscuros de la revocación de mandato

Durante mucho tiempo los ciudadanos pedimos ser tomados en cuenta, sobre todo a la hora de gobernar, pues a todos nos interesan y afectan las decisiones del país donde vivimos; lamentablemente los medios de participación ciudadana son burocráticos y poco efectivos.

Ahora bien, si consideramos que nuestra máxima ley, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que es en el pueblo donde se reside el poder de elegir a nuestras autoridades, se debería de considerar que tiene también el poder de destituirlas en el caso de ineficiencia o corrupción.

A pesar de que en los últimos años, se han experimentado, en el ámbito político y electoral, una serie de transformaciones que han permitido la existencia de la pluralidad y la competencia entre las distintas fuerzas políticas, ello no se ha traducido en una mayor capacidad, o en el inexcusable cumplimiento de los deberes constitucionales, de quienes ejercen un puesto de elección popular. Tampoco lo ha hecho la realización de elecciones periódicas. La corrupción y la falta de representatividad de las instituciones de gobierno es la constante queja ciudadana. El desfase entre los intereses ciudadanos y de quienes conducen las riendas del gobierno o ejercen la representación popular ha obligado a que los ciudadanos se planteen nuevamente la figura de la revocación de mandato en momentos donde queda en entredicho la confianza que se les tiene a nuestras autoridades, antes de que concluyan su periodo constitucional.

La revocación de mandato, es un mecanismo de democracia directa, que ya se prevé, pero su operación es casi imposible; por ello, muchos convencidos de su importancia buscamos su perfeccionamiento en diversos espacios, mismo que no ocurrió durante mucho tiempo, hasta ahora que nuevamente se habla del tema, solo con la acotación que desde el mismo gobierno federal se está fomentando por medio de una consulta popular, lo cual es preocupante pues con la fuerza del Presidente se pudiera presentar una iniciativa legislativa respecto del tema, pero hacerlo desde una consulta popular el riesgo de no considerarse es mayor, pues aquí se jugarían temas como la popularidad del partido en el gobierno más allá del interés ciudadano.

Estimado lector, concluyo con la siguiente reflexión,definitivamente urge la revocación de mandato, como un instrumento que debe operar no sólo con el Presidente, sino con todos aquellas personas que ocupen un cargo de elección popular, pero como una forma de promover e incentivar la participación ciudadana en los asuntos de gobierno y sobre todo, como el verdadero control ciudadano en la formación, ejecución y control de la función pública, que nos permita alcanzar mejores niveles de desarrollo social, a todos los ciudadanos, sin distinción alguna.

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