MANO NEGRA
- Está cantado: Alejandra del Moral, será la candidata del PRI a la gubernatura
- Ni a Del Mazo, ni a López Obrador, les interesa la Alianza PRI-PAN- PRD en la entidad
- Conozca, aquí, la historia de cómo se deciden los destapes en el PRI mexiquense
Por Estefano Escobar
Alejandra del Moral, será la candidata del PRI a la gubernatura.
El gobernador Alfredo del Mazo ya lo decidió, así de sencillo.
Tuvo que dar un manotazo en la mesa para evitar que se alebrestaran dos visibles cabezas de playa, los diputados federales Ana Lilia Herrera, y Ricardo Aguilar.
El temor del inquilino de Lerdo 300 era que los patrocinadores de los mencionados, quisieran echarle a perder sus planes en la sucesión.
Arturo Montiel y Eruviel Ávila, ambos en apoyo de la legisladora; y Alejandro Moreno, Presidente del CEN del PRI, en apoyo de Ricardo Aguilar, a la sazón, Secretario de Organización de ese partido.
No se los iba a permitir, aún y cuando se ponga en riesgo la endeble alianza que guardan el PRI, PAN y PRD, a nivel local.
A Del Mazo le urge empezar a placear a Alejandra del Moral.
A ella la colocó en una de las carteras mas importantes del Gobierno estatal; la Secretaría de Desarrollo Social, ni más ni menos el espacio en donde se decide el destino de los programas sociales y el presupuesto. Nomás por señalar el más destacado e insignia de la casa: la Tarjeta Rosa.
Y le es apremiante al mandatario estatal para lograr hacerle contrapeso al diputado local panista, Enrique Vargas, quien le lleva una amplia delantera.
Seguro el PRD ni le preocupa. Ellos ya estan instalados en su proceso interno para decidir candidato a la gubernatura, fuera de Alianza.
Aunque para ser franco, al gobernador mexiquense, quiza tampoco le importe si Vargas y el PAN están en la delantera; lo verdaderamente importante es que el PRI tenga ya una aspirante visible porque tampoco le interesa la Alianza.
Como tampoco le importa a su amigo de muchos años, y personaje ligado al linaje Del Mazo, Andrés Manuel López Obrador.
Al no haber Alianza, el camino queda abierto para que el partido de AMLO, se levante con el ansiado triunfo en la llamada joya de la corona electoral, el Estado de México, como ha sido el deseo permanente del iluminado de Macuspana.
En solitario ni al PRI, ni al PAN, les alcanzaría para ganar las elecciones del 2023.
¿Se imagina usted si Morena se alza con los 6 triunfos a las gubernaturas que estarán en juego éste 5 de junio próximo; Aguscalientes, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo, y suma a sus vitrinas triunfos en Estado de México y Coahuila que se juegan en 2023?
Simplemente el PRI desaparecería del mapa político de México. No habría ningun estado gobernado por el tricolor; Jalisco y Nuevo León, seguirían siendo de Movimiento Ciudadano; Yucatán, Querétaro, Guanajuato y Chihuahua, de Acción Nacional, y Morelos, de MORENA-Encuentro Solidario.
Y así nada más, para dimensionar el significado político del 2023 en la entidad, y en el plano nacional.
Andrés Manuel López sería el más feliz feliz feliz en la faz de la tierra, con el Estado de ilustres mexiquenses de la talla de Isidro Fabela, Gustavo Baz, y Adolfo López Mateos, en su bolsillo.
Y generoso como se ha mostrado con ex gobernadores cercanos a él, no sería ninguna novedad que veamos el nombre de Alfredo del Mazo en alguna marquesina del viejo continente, digamos porque AMLO tiene que subir la mira – no es para menos – y cada vez se escucha más fuerte en pasillos políticos, la especie de que la Embajada de México ante Bélgica y Luxemburgo, y Jefe de Misión ante la Unión Europea, con sede en Bruselas, sería su destino.
LA PICARESCA EN LA SUCESIÓN MEXIQUENSE, O CÓMO SE DESTAPAN LOS CANDIDATOS
La historia de los destapes en la entidad tiene un gran telón de fondo, y muchas historias que contar, de la picaresca – por decirlo amablemente- de la política mexiquense.
¿ Recuerda estimado lector que había aquella gran entelequia llamada Grupo Atlacomulco?, que según los enterados movía prácticamente todos los hilos políticos, económicos y sociales y el rumbo de la entidad, y en ese grupo se decidían las candidaturas y las sucesiones ?.
Pues déjeme decirle que nada más falso acerca del mítico grupo.
Cada gobernador en turno ha tenido sus peculiares estilos de gobernar, y sobre todo de intervenir en la sucesión gubernamental, y pues ¡como no! si a fin de cuentas siempre se la creyeron que es SU estado; son SUS recursos; es SU partido (PRI en todos los casos), y siempre ha sido SU FUTURO.
Para algunos ex mandatarios el proceso de la sucesión ha sido más sencillo que otros. Algunas decisiones se tomaron en la entonces añorada Residencia Oficial Los Pinos, y otras en el Palacio de Lerdo.
Me explico. Ahí le va.
En la etapa de hegemonía priísta en el país, los presidentes de la República llevaban mano en todas las decisiones políticas, y en la mayoría de los cargos de elección popular que el Revolucionario Institucional postulaba.
Así su peso se hacía sentir en cada entidad que el PRI gobernaba.
Y por supuesto. Uno de los estados que el Ejecutivo federal en turno ponía enorme interés, era en el Estado de México. Ya para que le doy cifras de población, Producto Interno Bruto, y otras más de lo que significa la entidad en términos económicos para la Federación.
En una retrospectiva reciente, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), decidió que la candidatura recayera en Emilio Chuafffett Chemor (1993-1995). Éste, a los dos años de su gestión, dejó el cargo para trabajar en la federación acompañando al siguiente Presidente Ernesto Zedillo (1994-2000).
Emilio heredó la gubernatura a César Camacho (1995-1999), quien concluyó el mandato del abogado de ascendencia libanesa.
Ernesto Zedillo, decidió que Arturo Montiel Rojas (1999-2005) fuera el siguiente gobernador. Aquí ni Emilio Chuayffet, ni Camacho tuvieron que ver en aquella sucesión.
Pero llegó la alternancia en el poder presidencial, y Vicente Fox (2000-2006), asumió la primera magistratura del país.
Y sin presidente de la República con sello priísta, Arturo Montiel tuvo mano libre para desginar a su sucesor. La decisión recayó en Enrique Peña Nieto (2005-2011).
El PAN siguió gobernando el país con Felipe Calderon Hinojosa (2006-2012), y Enrique Peña tuvo vía libre para designar a Eruviel Ávila Villegas.
En una nueva alternancia, el PRI volvió a la silla presidencial, y Enrique Peña Nieto (2012-2018) ya como Presidente de la República, designó a Alfredo del Mazo Maza como candidato (26 de marzo del 2017), y para el 15 de septiembre del mismo año, Del Mazo asumiría la gubernatura. Obvio, Eruviel no dijo ni pío.
Sencillo ¿verdad?
En el anecdotario, EPN pasó a la historia en su partido, por haberle correspondido poner a dos gobernadores en su entidad natal. ¿Habría algo que celebrar?.
LO SABROSO: LOS ENTRETELONES DE LA SUCESIÓN EN EL RITUAL PRIÍSTA MEXIQUENSE
Líneas arriba se menciona que en una retrospectiva reciente Carlos Salinas de Gortari, se habría decantado por Emilio Chuayffet Chemor para suceder al gobernador interino Ignacio Pichardo Pagaza (1989-1993).
Las cartas credenciales de Chuayffet le permitieron convertirse en prácticamente el único aspirante a la candidatura y caminar, como pregonaba el ungido, para ser el “mejor gobernador que haya tenido el Estado de México”.
Sólo permaneció dos años al frente del gobierno estatal, cuando fue llamado a la capital del país, y convertirse en Secretario de Gobernación en el gabinete de Ernesto Zedillo.
Cuentan las crónicas informativas de la época, que su paso por la poderosa Secretaría, concluiría con su renuncia el 3 de enero de 1998 tras los hechos acontecidos en Acteal, Chiapas.
MONTIEL LES COME EL MANDADO
En la siguiente sucesión, el PRI montó una pasarela en la que participaron Arturo Montiel Rojas, Humberto Lira Mora, Héctor Ximénez González, Yolanda Sentíes y José Merino Mañón.
César Camacho despachaba como gobernador interino, y puso todo de su parte para apoyar a Héctor Ximénez. Una mala señal del interino, en medio del proceso, hizo que la cargada priísta se moviera hacia Ximénez González, sin el consentimiento de Los Pinos, lo que provocó que se rompieran los equilibrios.
El distanciamiento entre Camacho y Montiel se hacía cada vez mas evidente hacia el interior del PRI estatal. Y en una jugada de ajedrez, Arturo Montiel obtuvo el apoyo de Francisco Labastida, Secretario de Gobernación de Zedillo, y en Los Pinos se toma la decisión; Montiel sería candidato a la gubernatura. Ya luego le platico el vía crucis que padeció el de Atlacomulco y su equipo de campaña ante el regateó del apoyo por parte del interino. Obvio, a éste, no le quedó más remedio que apechugar.
ISIDRO PASTOR, LA EXPULSIÓN
EPN, LA UNCIÓN
Ya gobernador Arturo Montiel, y liberado de la presión que podría haber tenido desde Los Pinos, (gobernaba Felipe Calderón) comenzó a construir la candidatura de quien sería su sucesor, Enrique Peña Nieto.
Fiel al ritual priísta mexiquense, montó también una pasarela, con una nómina muy abultada, pero con el cuidado de mantener a resguardo a su “delfín”. En ella participaron: Carlos Hank Rhon, Isidro Pastor Medrano, , Guillermo González Martínez, Gustavo Cárdenas, Cuauhtémoc García Ortega, Enrique Jacob Rocha, Hector Luna de la Vega y Eduardo Bernal Martínez.
A pesar de su largo y retorcido colmillo, Arturo Montiel mandó señales equivocadas. Isidro Pastor, quien comandaba el PRI estatal, hizo una lectura a pie juntillas de que la posibilidad de participar en el proceso sucesorio estaba abierta, y se lanzó en busca de la candidatura.
Poco le duró el gusto. En un mítin convocado por el auto llamado “Comandante Pastor” en Ecatepec para anunciar su candidatura, fue violentamente reprimido. Una turba de desconocidos se presentó en el lugar para destrozar todo a su paso, templete, sonido, sillerio, y con toletes y machetes, golpeaban y amenazaban a quienes ya ocupaban lugares para el evento. No tardó mucho en conocerse que esos “desconocidos” eran policías estatales vestidos de civil, que por “órdenes superiores” tenían que impedir el mitin.
Pastor pagaría cara su osadía. En la Procuraduría estatal, a cargo de Navarrete Prida, le abrirían un viejo expediente judicial; un choque con su automóvil donde hubo un lesionado en la carretera México-Toluca, fue la base para que se emitiera una orden de aprehensión en su contra.
Ese motivo, y un par de locuras más que protagonizó el propio dirigente partidista en Toluca, fueron la causa de su expulsión del Partido, y así dejarlo fuera del proceso.
Pasada la tempestad, apareció Enrique Peña Nieto para anotarse en la “contienda”, y recibir la declinación a su favor de la larga lista de “aspirantes”.
ERUVIEL AVILA, EL BERRINCHE Y EL CHANTAJE
En la tarima del 2011, el show montado por el gobernador Enrique Peña Nieto puso en el escenario a Alfredo del Mazo, Eruviel Ávila Villegas, Azucena Olivares (personaje que acudió a la Procuraduría estatal a levantar la demanda contra Isidro Pastor) Alfonso Navarrete Prida, Manuel Cadena, Luis Videgaray, Ernesto Nemer y Ricardo Aguilar.
La decisión recayó en Eruviel Ávila, ex alcalde de Ecatepec, autodeclarado un “hombre humilde”, y formar parte de “la cultura del esfuerzo”. Esa semilla de orgullo del ecatepense sería su línea discursiva preferida: “El origen humilde de Luis Donaldo Colosio, quien siempre se enorgulleció de ser parte de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, me identifica con él”, repetía y repetía.
Enrique Peña Nieto, hacia fines de su mandato en Toluca, se había convertido no sólo en un hombre carismático, que gozaba de amplias simpatías y apoyo de los mexiquenses, sino que también habría logrado que el PRI se reposicionara como la indiscutible primera fuerza política en la entidad y a nivel nacional, su nombre se hacía presente en el ánimo popular.
Muchos señalaban que Alfredo del Mazo Maza, presidente municipal de Huixquilucan, sería por los lazos familiares con EPN, el precandidato que se alzaría con la designación del gobernador saliente, pero no fue así.
Peña Nieto tuvo que explicar personalmente a la familia Del Mazo, reunidos en torno al patriarca Don Alfredo del Mazo González que su vástago tenía que esperar “para la próxima”. En esa reunión Alfredo hijo, no estuvo de acuerdo con la decisión y salió abruptamente del comedor familiar.
Y cuál fue el argumento que EPN le transmitió a la familia: Eruviel amenazó: “si no me dan la candidatura por el PRI la acepto por otro partido”. En ese momento estaba la oferta de que encabezara la alianza PAN-PRD, con posibilidades de levantarse con el triunfo.
Peña Nieto calculó, aún por encima de lo que su familia deseaba, que sólo así podían conservar el Estado que era clave para su triunfo un año después en la elección presidencial. Sacrificó alianzas y lealtades personales y de grupo para darle la candidatura a quién, vía berrinches y amenazas, se saldría con la suya.
Fue el 10 de abril de 2011, cuando a Eruviel Ávila se le hizo. Lo arropó el PRI para ser el candidato a la gubernatura del Estado de México.
Eruviel Ávila no era un candidato carismático, cambio de imagen personal para parecer más joven, al adelgazar y quitarse el bigote, y lograr de esa manera acercarse a la gente. Sin tener un discurso coherente y sin levantar emociones en sus mítines y eventos, sí convencía a los asistentes con sus propuestas asociadas a los logros del gobernador Peña Nieto.
Acto seguido, todos los que se incluían en la lista de “aspirantes” declinaron a su favor, en el esquema repetido en el ritual del prísmo mexiquense.
ALFREDO DEL MAZO ARRIBA POR LA VÍA PRESIDENCIAL
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, el significado de la palabra RESCOLDO, define que es el “resto o residuo que queda de una cosa, en especial de un sentimiento, pasión o afecto”. Y justamente eso es lo que quedó de la relación entre Eruviel Avila y Alfredo del Mazo Maza. “Una brasa pequeña que se conserva entre la ceniza”, reza tambien el signicado de rescoldo.
Y no podía ser para menos. Eruviel se atravesó en el camino de Del Mazo, y los hizo esperar 6 años para lograr su aspiración.
Ahora con todo el apoyo del Presidente Enrique Peña Nieto, la unción pintaba mucho más tersa, aunque por lo que le voy a narrar, eso queda en entredicho. Para el proceso interno estaban anotados Ana Lilia Herrera, Ricardo Aguilar, Carlos Iriarte, y por supuesto Alfredo del Mazo.
Todo apuntaba a que en el proceso de selección interna que el CEN del PRI había formulado para esa elección, el aspirante que saliera mejor calificado en las encuestas partidistas, sería el ungido.
En apariencia se abría la puerta para que la participación fuera abierta. Eruviel Ávila se tomó a pecho que ese proceso podría beneficiar a sus piezas políticas: Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte. Nuevamente Eruviel se atravesaba en el camino.
Y como era de esperarse, se desataron los demonios contra Del Mazo. Con la fuerza – y el presupuesto – del gobierno estatal, Alfredo tuvo que sortear el vendaval lanzado desde la oficina de comunicación social, y de la Secretaría General oficiales.
Un día sí y otro también, los medios afines a esas dos instancias, vapuleaban 24/7 a Del Mazo; en tanto que esa misma prensa destacaba las “proezas” administrativas y políticas de Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte.
Todo apuntaba a que el proyecto de Peña Nieto, se desbarrancaba.
No pasaría mucho tiempo para que desde la Residencia Oficial de Los Pinos, se pusiera orden. Uno a uno, empezando por el representante de la “cultura del esfuerzo” y de la zancadilla, fueron desfilando por los jardines presidenciales para que de una vez por todas, pusieran fin a su perversa estrategia contra un integrante de su propio partido, paisano y por supuesto, favorito de quien los convocó y evitar la debacle de una posible derrota en la entidad, precisamente ante MORENA.
Ésta vez no hubo declinaciones públicas a favor del ungido.
En los casos anteriores, las declinaciones han sido una constante en la vida del PRI. Quienes se han anotado obtuvieron en el corto plazo, espacios políticos cercanos con el mandatario en turno.
EL GOBERNADOR DEL MAZO YA DECIDIÓ LA CANDIDATURA
No he dejado de establecer la preeminencia de los estilos personales de gobernar de los protagonistas aquí mencionados. A lo largo de ésta reseña, se hace más que evidente la forma y el procedimiento que cada mandatario ha decidido en el proceso de selección de los candidatos dentro de su partido, y luego convertidos en mandatarios, como han ido forjando el perfil político de la entidad.
Alfredo del Mazo Maza, no es la excepción.
Probablemente en este caso, haya una variación: los tiempos y las circunstancias políticas que enfrenta el titular del ejecutivo estatal.
Las elecciones para gobernador en el Estado de México, se tienen previstas para el 4 de junio del 2023. Y el calendario electoral en el estado, señala como arranque de trabajo para los partidos, el 2 de enero del mismo año.
Y la pasarela política del PRI, ya tiene nombres.
La encabeza Alejandra del Moral, y le siguen Ana Lilia Herrera, y Laura Barrera –primero las mujeres -, y están encartados Ricardo Aguilar, Carlos Iriarte y Ernesto Nemer.
Uno que ya se descartó – adelantándose a los tiempos – fue Elías Rescala, actual líder de la bancada priísta en la Cámara local, que según cuentan sus biografos, “personaje intimamente ligado al gobernador del Mazo”, argumentando que «ante las inquietudes que diversos medios de comunicación han externado, hoy estoy ante ustedes para manifestar que mi lealtad y mi compromiso siempre han estado y continuarán con el Gobernador del Estado de México y con todos los mexiquenses”.
Y en el PRI no hay convocatoria definida de acuerdo a sus estatutos, pero como ya dije ut supra, el gobernador Del Mazo, adelantó ya la decisión: será Alejandra del Moral la candidata del PRI a la gubernatura.
A todas luces no quiere que ningún personaje meta mano al proceso que él mismo quiere tener controlado, para los fines y las necesidades que en la soledad de su despacho, deberá decidir.
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