Por: Mónica Fragoso
El pasado 22 de abril, se conmemoró el Día mundial de la Madre Tierra, una fecha para recordarnos que todos, absolutamente todos, podemos contribuir a la salvación de este comenzando por reducir el consumo de agua y consumiendo los recursos naturales de forma responsable.
Por eso, el día de hoy estimado lector, me gustaría hablar de un tema del que pocos hablan, pues ante el cambio climático, los mismos animales nos ayudan a sanar el planeta. Me explico:
La diversidad biológica (también llamada biodiversidad) es la variedad de vida en la Tierra. Lo que hoy vemos en este día es el resultado de 4.5 miles de millones de años de evolución influenciados cada vez más por el ser humano. La biodiversidad constituye una red vital de la que dependen alimentos, agua, medicinas, clima estable, crecimiento económico, entre otras.
Para nadie es ajeno que nuestro planeta está en crisis, que ya no existe agua, el ambiente se encuentra contaminado, hay exceso de basura y de desechos, y; hasta un millón de especies están en riesgo de extinción.
El principal impulsor de la pérdida de la biodiversidad sigue siendo el uso de la tierra por parte de los humanos, principalmente para la producción de alimentos. La actividad humana ha alterado más del 70 por ciento de toda la superficie sin hielo.
Así mismo, el cambio climático desempeña un papel cada vez más importante en el declive de la biodiversidad, ya que ha transformado los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce en todo el mundo, y ha provocado la pérdida de especies locales, aumentado las enfermedades e impulsado la mortalidad masiva de plantas y animales, dando lugar a las primeras extinciones provocadas por el clima.
Pero los animales y la naturaleza ayudan a que los hábitats se mantengan saludables y a que puedan capturar y confinar carbono para evitar mayor calentamiento climático. Por ejemplo, en la India se descubrió que los bosques habitados por tigres contienen tres veces la densidad de carbono en comparación con otros donde se erradicó la población de ellos. Los tigres, al ser grandes depredadores, controlan poblaciones de otras especies dentro de sus hábitats y ayudan a mantener la vegetación en equilibrio para el funcionamiento adecuado de un ecosistema.
Los elefantes, mientras deambulan pisotean pequeñas especies de plantas invasoras, lo que permite que los árboles grandes crezcan y almacenen carbono. Los elefantes también apoyan a la biodiversidad ayudando a dispersar semillas y contribuyen a los nutrientes del suelo con su estiércol.
Las nutrias marinas mientras nadan a lo largo de la costa del Pacífico, juegan un papel vital en una cadena alimenticia que ayuda capturar carbono del aire, ya que se alimentan de erizos del mar, mismos que se alimentan de algas marinas; mientras las nutrias controlan las poblaciones de erizos, las algas pueden prosperar y confinar más carbono.
Las ballenas como otros seres vivos son sumideros de carbono. La gran ballena confina un promedio de 33 toneladas de carbono a lo largo de su vida, y cuando muere por causas naturales, su carbono se convierte en sedimento que nutre el fondo del mar.
Es por esto que ayudar a conservar y restaurar la biodiversidad en todas las áreas naturales que sufren una gran pérdida de especies; nos ayuda como seres humanos a cuidarnos y expandir nuestra vida y la del planeta. Así que manos a la obra.
Categorías
