Las preguntas que deberíamos hacernos
En días pasados la revista de corte científico “Science”, que se dedica a publicar los resultados de varias investigaciones que se realizan por instituciones de educación superior a nivel internacional, publicó el artículo “Reducing cartel recruitment is the only way to lower violence in Mexico”, traducido algo así como “Reducir el reclutamiento de los cárteles es la única manera de reducir la violencia en México”. En pocas palabras, este estudio descubre que el crimen organizado es la quinta “industria” en nuestro país.
Para generar una reflexión profunda al punto que me gustaría abordar con ustedes, estimados lectores, es necesario dar perspectiva a los siguientes datos de gran importancia:
1.- En México existen 150 organizaciones criminales desde pequeñas bandas regionales hasta organizaciones mucho más complejas. Solo 10 de ellas engloban casi el 60 por ciento de la concentración de poder.
2.- El crimen organizado es el quinto empleador más grande de nuestro país luego de las empresas Femsa, Wallmark, Manpower y América móvil, debajo de él se encuentran Oxxo, Bimbo y Pemex. Actualmente cuenta con una “fuerza laboral” de 175 mil “empleados” (hasta el año 2022) y con una proyección de crecimiento de incorporación de aproximadamente 350 a 370 personas cada semana.
3.- Dentro de los datos faltantes en el estudio se encuentra la cantidad de personas que pertenezcan a cuerpos de la policía o la milicia, y los funcionarios públicos que también estén incluidos dentro de la nómina de estas organizaciones; así como los desaparecidos, y aquellos que son considerados “gestores financieros” que se encargan de “lavar dinero”.
4.- En 10 años de crecimiento de este tipo de organizaciones, el 17 por ciento de las personas reclutadas mueren.
5.- El reclutamiento o incorporación a estas organizaciones en su gran mayoría suele ser forzoso, ya que este fenómeno de penetración no sólo tiene una importancia económica, sino social y política.
Y más allá de la polémica, de lo escandaloso y preocupante que resultan estas cifras, de las críticas o defensa a este tipo de estudios, de que las autoridades busquen un tipo de estrategia “reactiva tradicional” o “preventiva” para tratar de detener este fenómeno o de solucionarlo, lo cierto es que como personas debemos cuestionarnos profundamente qué genera en mi saber esta información, qué tipo de sociedad he generado (es importante recordar que la sociedad es parte de todos y todos somos responsables de lo que vivimos), me gusta la sociedad donde vivo o deseo que exista un cambio, por qué pienso que está ocurriendo esto, qué requerimos hacer para cambiarlo, qué costo ha tenido este fenómeno en nuestra sociedad y en nuestra vida, etc.
Analizar nuestra participación u omisión al respecto de esta situación nos hará personas que en conciencia comencemos a empujar una reflexión conjunta; pues aquello que no se analiza, no se habla, o no se quiere ver, simplemente no se soluciona.
Categorías
