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CLAROSCUROS DEL SISTEMA POLÍTICO…

Los clarososcuros de nuestro sistema político

Por: Mónica Fragoso Maldonado

Existe un tema de conversación frecuente, que despierta la pasión de cualquier persona, este involucrada directa o indirectamente en ello, o no; ese tema es la política, donde todos sin excepción alguna, contamos con una opinión que se deriva de nuestros gustos, preferencias, ideología y vivencias.

Tal es así que desde mi personal punto de vista tenemos una obsesión con todo lo que involucra el acceso al poder, de ahí que se traduzca a que nuestro país es considerado un lugar a la vanguardia en materia electoral, no solo por el exceso de regulación en la misma, sino por el constante cambio en las reformas electorales, incluso las autoridades electorales son sólidas, lo que a la larga ha generado fenómenos como que el debate público entre los partidos políticos se haya desvanecido, por eso tenemos poco intercambio de ideas y por ende el que el ciudadano no pueda contrastarlas a la hora de emitir su voto. 

Otro fenómeno que se puede ver de forma constante en las campañas políticas es la distracción de acciones mediante actos mediáticos y denuncias presentadas al por mayor, que muchas veces no son competencia de los órganos o instituciones donde se plantean y en las cuales posteriormente no hay un seguimiento.

Este abusivo énfasis en generar una excesiva regulación de nuestro derecho electoral ha generado que el enfoque y atención sea puesto en las reglas de acceso al poder, pero ha debilitado o nulificado el seguimiento y cumplimiento de las funciones de los políticos en el ejercicio de su función o cargo público.

Otro fenómeno que ha generado este desequilibrio es que los partidos políticos hayan perdido su esencia, o por ende, su credibilidad. Incluso se puede observar que los partidos políticos deberían ser el vínculo no solo necesario sino fortalecido entre el ejercicio de poder y la ciudadanía, lo cual actualmente solo es parte de la teoría y no de la práctica. Transformándose en organizaciones cupulares del ejercicio del poder y han dejado ser los canalizadores de las demandas ciudadanas.

Y aunque en nuestro país el financiamiento público para los partidos es asegurado y generoso, no es aplicado a mejorar permanentemente los cuadros de ciudadanos que forman parte de los institutos políticos, o de formar debates internos para mejorar sus ideas, retomar sus ideales y reestablecer el vínculo con los ciudadanos, lo que ha hecho que ya no tengan una ideología clara.

De lo anterior, podemos concluir que si bien tenemos por una parte, un sistema electoral fuerte y en constante actualización, carecemos como ciudadanos de una falta de cultura cívica política que no ha evolucionado a la par de nuestras instituciones, razón por la cual nuestra democracia sigue siendo imperfecta y poco evolucionada.

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