EL LADO OSCURO DE QATAR Y EL FÚTBOL

El lado oscuro de Qatar y el fútbol
El deporte más popular del mundo se reúne cada 4 años, desde 1930 para celebrar su “fiesta mundialista”;pero en esta ocasión, como en 1978 en Argentina –que era una dictadura militar–, se ve empañado por historias que cuestionan la ética de los organizadores y de muchos que participan en el desarrollo de estos eventos deportivos.
En primer lugar, sabemos que en Qatar el fútbol no es el deporte favorito de la población, ni el más jugado.La designación de la sede de este país islámico, hace 12 años, fue rodeada de diversas acusaciones, las cuales fueron formalizadas en el año 2020 cuando del Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó a tres representantes de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) por recibir pagos para favorecer el voto a favor de Qatar, pero a pesar de ello, ya no se quiso revertir la decisión.
En segundo lugar, existe una gran discrepancia entre la cifra de trabajadores que han fallecido en la construcción de la infraestructura futbolística, en una investigación realizada por el periódico “The Guardian”, la cifra podía ascender a 6 mil 500 trabajadores muertos desde el 2010 cuando Qatar fue elegido como sede del mundial 2022, cifra que obviamente ha rechazado el gobierno de Qatar. Mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OTI), en un informe, habla de 37 mil 600 trabajadores que tan solo sufrieron lesiones, siendo la mayoría migrantes de Bangladesh, India y Nepal; pero a ello no debemos perder de vista que el 95 por ciento de la fuerza laboral en Qatar son trabajadores migrantes de la industria de la construcción.
En tercer lugar, Amnistía Internacional generó un comunicado de prensa sobre su preocupación por inicio del mundial en este territorio, pues en el mismo no se respetaban los siguientes derechos humanos: Libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de asociación y reunión, juicios injustos, derechos de las mujeres, derechos de la comunidad LGBT, y derechos laborales. Preocupación que la FIFA ha ignorado, así que esperemos no ocurra ningún incidente con algún aficionado, jugador o empresario que acuda a este país.
Incluso a principios del mes de noviembre, se tenía el 90 por ciento de las entradas vendidas, pero existía falta de información sobre una reparación adecuada del daño a los trabajadores migrantes que habían estado laborando en la construcción de la infraestructura futbolística.
Y aunque si bien, Qatar tienen los ciudadanos que se encuentran en los países más ricos del mundo, la mayor parte de la población está formada por no ciudadanos, sin derechos políticos, con pocas libertades civiles y un acceso limitado a oportunidades económicas. De ahí que existan muchas voces que nos inconformamos ante una supuesta “celebración” del mundial, pero la verdadera voz de la congruencia la deberían encabezar los jugadores de gran prestigio futbolístico, alzando su voz en este tema, pues no se trata solamente de celebrar el fútbol sino de una colectividad que sí se preocupa por hacer la diferencia en un mundo que no tolera más que en pleno 2022 se sigan violando los derechos humanos de las personas.
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