GORDOFOBIA

Gordofobia
Por: Mónica Fragoso Maldonado
Estimados lectores, las últimas semanas se ha generado un gran debate en redes sociales en torno al tema de la gordofobia, incluso las nominaciones a los premios Oscar de este año, alentaron la discusión; pues, “La Ballena”, una de las películas nominadas está vinculado al tema. Lo cierto es que, la gordofobia es una forma de discriminación social lamentablemente tolerada y defendida en muchos sectores.
La gordofobia se puede definir como un sentimiento de repulsión a quienes tienen sobrepeso o se alejan de los estándares estéticos establecidos por nuestra sociedad, un juicio no sólo severo también erróneo, ¿no creen? Además, desde mi experiencia, creo que también proviene básicamente de dos miedos muy arraigados: uno a engordar, y el otro a perder privilegios por no ser delgado (incluso fomentando los trastornos alimenticios). Paradójicamente, existen dos visiones muy polarizadas que se han incrementado a raíz de la pandemia, pues muchas personas ocuparon este tiempo para buscar un medio más sano de vivir, es decir, se enfocaron en hacer ejercicio y en comer más saludable, por ende, se cree de forma errónea que las personas que tienen obesidad es debido a que no se alimentan bien o a que no hacen ejercicio. Nada más alejado de la realidad. Aunado a ello, ha aumentado el número de personas que no siente pena, sino orgullo por el peso que tienen.
Aquí me gustaría realizar un paréntesis, pues claramente no apoyaré ninguna de las dos posturas, simplemente traeré a contexto los argumentos de ambos y con ello analizar cómo se afectan las políticas públicas en nuestro país por no ser una sociedad incluyente. Lo cierto es que existen muchos estudios tanto a favor como en contra, sobre el cambio de nuestra alimentación a comida más procesada, y actividades actuales, por lo que nuestros cuerpos y metabolismos han cambiado, lo que no se puede aplicar como una receta a todas las personas, pues existen componentes genéticos, metabólicos, de salud y hasta de origen étnico que nos hacen una persona única; por ende, todo lo que necesitamos debe adecuarse a cada cuerpo de forma individual, así que no podemos afirmar que si una persona no es parte de un ideal de belleza (muchas veces basado más en la mercadotecnia que en la salud y bienestar) se justifica que quede relegada, satanizada, ridiculizada, entre otras conductas humanas denigrantes, a quienes son diferentes.
Ahora bien, todo esto influye en nuestra vida de forma significativa, desde llegar a cualquier lugar donde se preste un servicio y no existan instalaciones adecuadas para personas gordas, desde sillas, baños, oficinas, cine, hoteles, restaurantes, entre otros; y a pesar de que ya contamos con instalaciones para gente con discapacidad, no siempre es aplicable lo mismo. Tampoco existen políticas de atención, seguimiento de la salud integral de las personas gordas, más allá del sometimiento casi forzoso a hacer dietas, sin querer aplicar el remedio de la baja de peso; pero, ¿por qué razón este mensaje nos lastima como sociedad? Estamos enviado a las personas que son gordas un mensaje muy claro: “no perteneces aquí hasta que estés delgado”, lo cual quizá nunca ocurra, además de ser un mensaje muy vergonzoso, irreal y hasta discriminatorio para una sociedad que se dice democrática e incluyente.
Así que mi propuesta será clara, no debemos opinar sobre cuerpos ajenos, pues es muy difícil saber el contexto que rodea a una persona o su lucha personal por sobre esforzarse a pertenecer a una sociedad que lejos de ser compasiva, lastima.
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