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JUSTICIA PARA FÁTIMA…

Justicia para Fátima 

Por: Mónica Fragoso Maldonado

Una de las preocupaciones que más me inquietan es el tema de los feminicidios y la violencia que sufrimos las mujeres, pues las cifras nos sitúan en una realidad que se traduce en el incremento alarmante de los casos. Para darnos una idea, les diré que en 10 años el feminicidio infantil tuvo un incremento del 67.5 por ciento, de los cuales el 45 por ciento fueron niñas de entre 15 a 17 años, en el año 2019 según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública se registraron 98 casos de feminicidio infantil.

Afortunadamente no tenemos que acostumbrarnos a vivir así, mucho menos, debemos dejar de trabajar para prevenir y evitar que la violencia se siga reproduciéndose.

Una de las fallas del aumento de feminicidios en el país, es sin duda la falta de acciones articuladas y bien delimitadas para todas y cada una de las autoridades relacionadas en el tema, además de ello, es urgente homologar las buenas prácticas que surgen en diversos municipios o Estados, con la finalidad de garantizar que ésta problemática siga avanzando.

Es necesario destacar que las organizaciones de la sociedad civil, han hecho un gran papel sin recursos económicos, pues solo la voluntad de las personas que participan en ellas han mostrado compromiso y ganas de construir una sociedad mejor y libre de violencia, ya que no solo han analizado desde diversos puntos de vista, la problemática social, cultural y educativa del feminicidio, sino que también han creado observatorios para llevar un contenido estadístico de cada caso; ahora bien, es urgente que se evolucione en estas prácticas y se busque la creación de contralorías ciudadanas, que visiten y verifiquen a las autoridades para auditar que las acciones en contra de los feminicidios se lleven a cabo como debe ser.

Urge la creación de un área especializada y denominada policía de género, dentro de la cual los elementos son escogidos con cuidado y en base a ciertas competencias, pues son quienes tienen el primer contacto con la víctima, a quien le dan seguridad, entablando empatía con la misma para ayudarla a determinar qué acción es la que quiere emprender y acompañarla físicamente a realizarla.

Una práctica más, con grandes resultados ha sido la generación de redes entre jóvenes, estilistas, maestros, trabajadores de la salud, entre otras; donde las mujeres acuden en una situación de violencia y a las cuales se les capacita en el sentido de saber qué acciones se deben emprender para ayudar a las posibles víctimas y así prevenir la última fase, que es el feminicidio. 

Estas tres acciones se han llevado a cabo en otros países con gran éxito, han hecho grandes diferencias en la prevención y atención a las víctimas de violencia, aunque falta mucho por hacer, la información pública es necesaria, las instituciones deben trabajar aún más en temas de perspectiva de género, cultura de la paz, resolución de conflictos y por supuesto en eliminar trámites e informes que generan pérdida de tiempo.

Cada uno de nosotros somos necesarios en el combate y prevención del delito, regresemos a nuestros orígenes, seamos familias más cercanas, integrantes de una sociedad más solidaria, recuperemos nuestro sentido humano y estemos atentos a todo nuestro entorno, pues muchas cosas ocurren a nuestro alrededor y no hemos hecho nada para mejorar la calidad del lugar donde vivimos. La solución está en nuestras manos y con ello daremos la respuesta al reclamo de ¡Justicia para Fátima!


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