LA CARRERA HACIA EL PODER…

La carrera hacia el poder
2023: Enrique Vargas del Villar en la imaginaria
Por: Miguel Ángel Ordóñez Rayón
En la entrega anterior dijimos esto acerca de Enrique Vargas:
En la imaginaria por el PAN
El único personaje con posibilidades reales de ser candidato es Enrique Vargas del Villar, actual presidente municipal de Huixquilucan. En este momento no hay nadie más que pueda, aunque varios van a levantar la mano, más para negociar algo en el camino que para lograr la candidatura. Sus principales oponentes internos están desaparecidos, fuera del radar y del mapa. Nadie los ve ni los oye y no tienen las condiciones para competirle. Para Enrique Vargas el problema no será conseguir la candidatura, sino formar una coalición ganadora que represente el cambio radical, pero con rumbo, que los mexiquenses esperan. En ese sentido, su posicionamiento estratégico es el del retador. Pero para serlo, antes debe garantizar que su partido recupere en 2021 los valles de México y de Toluca y crecer en el oriente y sur del estado. Sin embargo, por lo que ha hecho hasta ahora, no se nota la velocidad e intensidad de crecimiento político necesarias para lograrlo.
Hoy ampliaremos el análisis sobre las circunstancias de Enrique Vargas en su carrera hacia el poder rumbo a la gubernatura del Estado de México en 2023.
Le suma:
Ya se despegó del pelotón de panistas mexiquenses con aspiraciones a la gubernatura. Y a ellos no les queda otra más que hacer bloque contra él o sumarse a su proyecto a cambio de otras posiciones.
Se ha convertido en una figura estatal indiscutible principalmente dentro del PAN, pero también entre el círculo rojo y la clase política mexiquense.
Hay amplios sectores priistas que lo ven como un buen ´plan b´. Todavía no asoman la cabeza, pero ellos mismos lo ponen sobre la mesa como su mejor carta para la gubernatura.
A contracorriente de la 4T, Enrique Vargas es un alcalde que genera confianza entre los empresarios. Es un hombre práctico y su habilidad ha aumentado la plusvalía de Huixquilucan.
Es un hombre orquesta que, debido a su buen manejo de medios, parece estar en todo y en varias juagadas políticas al mismo tiempo.
Hasta el momento mantiene control sobre su propia sucesión en el municipio.
Le resta:
Después de los catastróficos resultados de las elecciones de 2017 y 2018, el PAN no cuenta con una estructura estatal sólida, que por sí misma sea capaz de recuperar lo perdido antes de esos años. Por el contrario, su estructura es escasa y está diezmada. No ha logrado sumar nuevos liderazgos ni figuras definitorias con arrastre local. Sus liderazgos regionales no están suficientemente fortalecidos ni tienen la capacidad de recuperar municipios y distritos estratégicos, particularmente en los valles de México y de Toluca.
El Partido a nivel estatal no lleva el mismo ritmo que Enrique Vargas. La percepción es que no van de la mano y no se nota el acompañamiento partidista ni de los diputados locales en este proyecto de gran calado, señal clara de que todavía no han pactado un acuerdo de largo plazo y eso delata claramente la falta de operación política en su proyecto.
Enrique Vargas confía en exceso en el alcance de las redes sociales. Pero resulta que el tipo de electores que necesitará sumar en 2021 y 2023 no todos están conectados a esas redes. Y quienes sí lo están, no necesariamente viven interesados en política y viven ajenos a ella y a los políticos. Para estas personas que mayoritariamente están en la base de la pirámide, lo que hagan los políticos no es relevante.
Lo anterior nos lleva a inferir que Enrique Vargas sobredimensiona su posicionamiento o confunde eso con nivel de conocimiento y con reconocimiento de nombre.
Su equipo de trabajo comete evidentes errores de comunicación que ponen en evidencia las incongruencias entre lo que es como persona contra lo que proyecta en medios y redes sociales.
La elección del candidato a su sucesión en Huixquilucan puede fisurar su proyecto y ponerlo en riesgo desde su propia casa. Indudablemente mantiene todavía las riendas de su sucesión. No obstante, aun cuando nadie se atreve a decirle las cosas de frente y en este tema incluso los más cercanos prefieran sumergirse en una espiral de silencio, la decisión que tome va a generar inconformidades, ya sea que finalmente apoye a su esposa o al secretario del Ayuntamiento.
Le afecta:
Llegar a 2021 y peor aún, a 2023, haciendo campañas al típico estilo del PAN, como pasó recientemente en Puebla y Baja California. Eso no le sirve a Enrique Vargas porque no le alcanzaría para ganar. Esas campañas perfectamente panistas le funcionan al PAN en otro tipo de escenarios de competencia como el de Aguascalientes, donde el incumbent, es decir, el partido en el poder es el propio PAN. En esta elección, su candidata estaba muy bien calificada como alcaldesa e iba por la reelección. Sumado a eso, en Aguascalientes la oposición está desarticulada: Morena no existe ni siquiera como movimiento y el PRI está dividido y sigue en declive. Además, es una capital que presenta el comportamiento electoral de una ciudad estado y es el principal polo de desarrollo de la entidad.
Esas circunstancias políticas no se van a presentar en los siguientes años en el Edomex. De acuerdo con un Estudio de Rentabilidad Electoral elaborado por la empresa Neurovoto y tomando como base la velocidad e intensidad de crecimiento que el PAN presenta en este momento, este partido por sí mismo no tendrá mayoría en 2021 en el Congreso local ni recuperará los municipios estratégicos que necesita para aspirar a ganar en 2023. Por eso a Enrique Vargas le urge desde ahora formar su coalición ganadora fijado en esas metas. El problema es que muy pocos dentro de la clase política se atreven a apostar tan temprano.
Pero lo que más le afecta a Enrique Vargas es no entender correctamente al actual electorado mexiquense, que mayoritariamente además de indignado está decepcionado y que todavía no ve en el PAN el mejor camino para canalizar ese enojo profundo. Lo decimos de nuevo: ese elector es profundamente antisistema y seguirá castigando sobre todo al PAN y al PRI en la siguiente elección, a menos que Enrique Vargas se convierta pronto en una figura simbólica y significativa que mueva el curso del río.
Por esas y otras razones, Enrique Vargas y el PAN del Edomex tienen que hacer campañas de una manera totalmente diferente a como las están haciendo. Si no se entiende eso a tiempo, en su entrada comenzará su salida.
Le conviene:
Aprovechar la decepción que está ocasionando entre las clases medias el desempeño del actual gobierno federal. Esto para afianzar su base de apoyo.
Capitalizar políticamente y mediáticamente los errores cometidos por los gobiernos municipales de Morena.
Seguir reforzando su vínculo político con priistas que lo ven con buenos ojos para aprovechar que, al menos hasta julio de 2021, el gobernador Alfredo del Mazo no podrá impulsar ni construir un candidato propio. Y no lo podrá hacer abiertamente mientras Morena controle en Congreso federal y la Cámara de Diputados local.
Aprovechar la confianza de los empresarios para canalizar recursos para la operación política que tanto necesita para formar pronto su coalición ganadora.
Asociar su proyecto con causas. Pero no con causas inventadas o intuitivas según su juicio y sus valores políticos personales, sino con aquellas identificadas como hallazgo relevante de investigación electoral seria y profesional. Causas significativas e importantes para las personas, más que para él mismo.
Aprovechar la plataforma que resulta de consolidar a Huixquilucan como ejemplo estatal e incluso nacional de buen gobierno. Si se hace bien, eso basta para convertirlo en una figura con suficientes atributos de capacidad y liderazgo más allá de las fronteras del PAN.
Factores clave de éxito para Enrique Vargas:
Elegir correctamente y a tiempo algunas de sus dos opciones más viables:
O asume su posicionamiento como el retador perfecto o trabaja en asociar su proyecto y él mismo con causas relevantes y significativas para las personas.
Si se equivoca en la decisión, en la estrategia para conseguirlo, en la operación política para llevarla a cabo, en la forma de comunicarlo o en el timing que la circunstancia requiere, Enrique Vargas estará perdiendo su oportunidad histórica de ser gobernador.
En la siguiente entrega: 2023, el PRI en la imaginaria
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