LA CRISIS ALIMENTARIA QUE SE AVECINA
La crisis alimentaria que se avecina
Por: Mónica Fragoso Maldonado

En los tiempos difíciles siempre surgen dificultades, pero si en lugar de enfocarnos en ellas, cambiamos nuestra actitud, podemos convertirlas en grandes oportunidades para mejorar no sólo nuestro futuro alimentario sino, nuestra nutrición, y quizá innovar en todos los procesos involucrados en la cadena de producción y transporte.
No podemos negar que una crisis alimentaria pone en riesgo uno de los derechos fundamentales para el ser humano: a no sufrir hambre y a estar bien alimentado. Esta situación no sólo impide el desarrollo de una Nación, sino que además estropea el acceso a los alimentos, trayendo consigo consecuencias graves en la salud, educación, bienestar de las familias, disminuyendo la capacidad del ser humano de ganarse el sustento diario.
Ahora bien, estimado lector, para hablar de crisis alimentaria es fundamental entender qué es. Se conoce como crisis alimentaria a la dificultad que tienen las personas al acceso de alimentos suficientes, seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades dietéticas para una vida activa y sana.
En el último informe de la Red Mundial contra la Crisis Alimentaria, se plantea que tras la pandemia por COVID-19 han surgido nuevas amenazas para los países en relación al acceso de los alimentos. Sin ir muy lejos, en el año 2020 había 155 millones de personas sufrían escasez de alimentos; pero para el último informe (2021), se agregaron 20 millones más. Estos datos revelan que una gran parte de la población mundial tendrá que luchar cada día más por conseguir algo tan básico como lo es la soberanía alimentaria, entendiendo que la soberanía alimentaria busca como objetivo devolverle al consumidor la capacidad de decisión y control de lo que se lleva a la mesa.
En nuestro país ha quedado establecido por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, realizada en el año 2020, y el 59.1 por ciento de los hogares mexicanos se encuentra con algún tipo de inseguridad alimentaria; esta problemática se agrava triplemente por la desnutrición, carencia de micronutrientes en los alimentos, así como el sobrepeso u obesidad. Cabe destacar que las zonas rurales son las que se consideran con mayor peligro.
Ahora bien, las acciones que siguen agravando la crisis alimentaria, son bien conocidas, como por ejemplo: la mala distribución y falta de políticas efectivas que permitan enfrentar esta crisis, el sistema de producción dependiente, las malas cosechas, la reducción de reservas de granos, la crisis energética y de biocombustibles, aumento de la demanda mundial, el cambio climático, el mal manejo de las finanzas y gastos de inversión, la implementación de políticas y programas asistenciales; además de ello sumémosle que México ha perdido la capacidad de producir sus propios alimentos.
Y aunque la situación es cada día delicada, también existe un área de oportunidad que ayude a mejorar la cadena de producción y transporte de alimentos además de mejorar la nutrición de la sociedad, fomentando nuestra auto alimentación desde pequeñas hortalizas o huertos caseros.
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