LA GRAN CRISIS AMBIENTAL
Por: Mónica Fragoso Maldonado
No olvidemos que nuestro planeta tiene un gran problema: cada parte de él, cuenta con diversas necesidades, pero tratándose de recursos naturales hemos sobrepasado en gran escala la capacidad para regenerar nuestras propias necesidades de abasto. A esto se le llama déficit ecológico, este surge porque emitimos más dióxido de carbono a la atmósfera de lo que los océanos y bosques pueden absorber; y también agotamos las especies que pueden ser comestibles y talamos mayor número de árboles de los que podemos regenerar.
Ahora bien, nuestro país es considerado el tercero que más recursos naturales consume y que contamina por persona en América Latina, después de Uruguay y Paraguay.
En días pasados sufrimos una contingencia ambiental extraordinaria de la cual no hay precedente alguno, en la calidad de aire que respiramos, principalmente en la Ciudad de México y municipios conurbados, la cual puso al descubierto la falta de compromiso del gobierno federal en materia ecológica.
Esta crisis es derivada de diversas acciones: la más importante es que no existe una directriz de proyección en materia ecológica, prácticas agropecuarias indebidas, con quemas que se acrecentaron en este año debido a que se promocionó un recurso a los productores para cambiar a árboles frutales y maderables, lo que aumentó los incendios inducidos, más la reducción de recursos en áreas claves del cuidado y protección de áreas del medio ambiente, entre otras.
Ahora bien, no olvidemos que en nuestro país se genera más de 120 mil toneladas de basura, la contaminación de mantos freáticos, la mala calidad de aire (donde seguimos utilizando medidas que desde hace años han sido inviables y que poco han ayudado a mejorar la calidad del aire que respiramos).
En conclusión, ante la nula política ambiental por parte de gobierno federal, que ha repercutido en el país, urge tomar medidas que impliquen temas ambientales desde los gobierno estatales y municipales, basadas en protocolos internacionales, con severidad y de forma coordinada, pues existe el peligro de seguir incrementando el déficit ecológico, dejando a nuestras generaciones venideras en el peor panorama ambiental, donde incluso la utopía de hace años de tener un medio ambiente desértico, sin agua y con conflictos bélicos, es más apegado a la realidad actual. Pensemos y actuemos desde nuestro entorno y comencemos acciones en favor del medio ambiente, o ¿Seguiremos esperando que exista una solución mágica que venga de alguien que se preocupe?

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