La IA y nuestra autoimagen

Por: Mónica Fragoso Maldonado
De todos los temas que podemos analizar sobre la inteligencia artificial, hoy en lo personal me gustaría abordar del uso de los llamados “filtros” y su relación con nuestra autoimagen y cómo se proyecta en nuestra sociedad; por ende, deberíamos de prevenir sus efectos con algún tipo de política pública y regulación de las redes sociales.
Al principio los “filtros” fueron creados como una herramienta de entretenimiento y diversión, pero debido a su gran popularidad, se fueron perfeccionando cada vez más al grado que ahora existen varios que cambian nuestras facciones naturales en tiempo real empatándolas con un ideal de belleza irreal; pero por si ello fuera poco, está tan bien realizado que no se distingue, es decir, parece una imagen real de la persona.
Lo cierto es que el uso de estos filtros está afectando la percepción y autoimagen que tenemos, principalmente entre los jóvenes. En estudios que se han realizado recientemente, se ha encontrado que los adolescentes son quienes usan más los filtros con la finalidad de considerarlos para una próxima o una futura cirugía estética, solicitándole al cirujano o al médico cada vez más parecerse a quien aparece usando el filtro. Por otra parte, existen adolescentes que han revelado que cuando se han sentido mal rechazando su cuerpo, las redes sociales les hacía sentir peor por el uso de filtros que tienden a cambiar la morfología del cuerpo.
Lo que lo que parecía una herramienta inocente de diversión aparente inofensiva se ha convertido en un arma mortal para la autoestima y la salud mental de las personas, pues crean una comparación completamente nueva y poco realista, quitando esa delgada línea entre la realidad con una expectativa de cómo debemos ser, a ello hay que sumarle que refuerzan los cánones de belleza inalcanzables.
En resumen, el uso continuado de filtros o de la visión distorsionada que nos infunden pueden acarrearnos los siguientes problemas: necesidad de aprobación, aumento de inseguridades e inestabilidad emocional, rechazo de la imagen corporal, impacto en nuestra autoestima, búsqueda de perfeccionismo, ansiedad y depresión. De ahí que surja la imperarte necesidad de buscar la implementación de acciones preventivas donde se analice de forma constante y permanente el uso, abuso, pero sobre todo el desuso de ellos en nuestra cotidianeidad e incluso muchas plataformas han valorado seriamente retirar su uso o restringirlo sobre todo en menores de edad.
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