UAEMéx: Entre el conflicto y la oportunidad de renacer

UAEMéx: Entre el conflicto y la oportunidad de renacer
Estudié en la Universidad Autónoma del Estado de México y no lo olvido. Me formé entre sus pasillos, aprendí a pensar y a cuestionar, pero también a defender las causas justas. Por eso, hoy escribo no sólo con preocupación, sino con un compromiso profundo hacia lo que la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) representa para miles de estudiantes, docentes y egresados.
El conflicto que hoy atraviesa nuestra universidad no es menor, se han detenido actividades, se ha generado incertidumbre, y lo más grave, se ha erosionado temporalmente la confianza en una institución que ha sido faro educativo y cultural para nuestro Estado por décadas; sin embargo, negar el fondo del problema sería perpetuar la parálisis, porque, seamos honestos, el modelo administrativo que ha regido a la UAEMéx es obsoleto. El mundo ha cambiado; la educación, las juventudes, la ciencia y la gobernanza también lo han hecho, pero nosotros, como comunidad universitaria, aún tenemos estructuras pensadas para otra época.
Lo que hoy estalla no es sólo un conflicto coyuntural entre grupos o personas; es el grito de una comunidad que exige aire fresco, transparencia real, participación auténtica, inclusión de nuevas voces y, sobre todo, un liderazgo capaz de transitar de la verticalidad a la colaboración horizontal, es decir, a un liderazgo que no tema ceder el poder cuando sea necesario para abrir paso a una nueva etapa de evolución institucional.
Sí, estamos en un momento crítico, pero los momentos críticos también son umbrales, son oportunidades para repensar la universidad que queremos; una casa de estudios verdaderamente autónoma, plural, ágil, conectada con el presente y con visión de futuro; en pocas palabras, una universidad que no tema transformarse, porque sabe que el conocimiento y la vida misma están en constante transformación.
Hoy más que nunca necesitamos mediación, conciliación, no confrontación; necesitamos escuchar antes de imponer, construir puentes antes que muros; resolver el conflicto no significa restaurar lo que ya no funciona, sino atrevernos a crear algo mejor, por ello la solución más viable no está en regresar a lo de antes, sino en co-construir una universidad donde el poder no sea un botín, sino un servicio.
Como egresada, pero sobre todo como miembro consciente de esta comunidad extendida, hago un llamado a todas y todos y a quienes aún tienen el poder de decisión. Que el miedo no les impida dialogar, que la dignidad guíe cada paso, y que la esperanza sea más fuerte que cualquier interés.
La UAEMéx merece más que estabilidad. Merece renovación con justicia, verdad y visión. Porque si no es ahora, ¿cuándo? Y si no somos nosotros, ¿quién?
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