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VOLUNTAD ANTICIPADA

Voluntad Anticipada
Por: Mónica Fragoso

Imaginen al ser que más quieren postrado en una cama de hospital; conectado a diversas máquinas que prolongan su existencia física, pero no su vida tal y como fue. Hoy, estimado lector, quiero hablarte de la voluntad anticipada, que básicamente es un documento legal que permite expresar tus deseos sobre tratamientos médicos antes de perder la capacidad de decidir.

Ojo, no se trata de acelerar la muerte como muchas personas creen, sino de rechazar la obstinación terapéutica, que puede traducirse en constantes intervenciones que prolongan la agonía sin mejorar la calidad de vida, optando por cuidados paliativos que priorizan el bienestar y la dignidad. A diferencia de la eutanasia, que busca activamente terminar con la vida, la voluntad anticipada se centra en la muerte natural de un enfermo, es decir, le ayuda a que el proceso de muerte ocurra de forma natural, sin intervenciones innecesarias.

Este documento se considera únicamente cuando existe una enfermedad terminal o irreversible, como cáncer metastásico, demencia avanzada o fallo orgánico irreversible; y la persona o enfermo no puede comunicar su voluntad, ya sea por coma, deterioro cognitivo o incapacidad física. Y también es imperativo decir que un equipo médico debe certificar ambas condiciones para activar el protocolo.

El documento de voluntad anticipada debe contener: los tratamientos aceptados o rechazados, por ejemplo reanimación, ventilación mecánica, alimentación artificial, etc.; designación de un representante, alguien que defenderá tu decisión; instrucciones sobre donación de órganos; y, cuidados paliativos como control del dolor, acompañamiento emocional y espiritual.

Hoy, 14 entidades de nuestro país reconocen este derecho: Ciudad de México, Coahuila, Aguascalientes, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo, Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Estado de México, Colima, Oaxaca, Yucatán y Tlaxcala.

Esta columna, estimado lector, no habla a favor o en contra de la voluntad anticipada, sino mi deseo es reflexionar sobre el tema en las familias, pues la muerte en lugar de ser tomada como algo incomodo y doloroso debe considerarse un tema natural y cotidiano.

Es momento de que te preguntes si es un acto de coraje y amor o, todo lo contrario; abrir la discusión a ello te ayudará a pensar cómo queremos ser recordados ya que nuestra vida, la vida de todos merece un final tan digno como su inicio.


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