A QUIENES CONOCÍ EN EL PRI…

A quienes conocí en el PRI
Por: César Augusto Santiago
Mujeres y hombres honrados que pensaron que un Partido nacionalista, revolucionario, democrático y con justicia social, podía transformar a México.
A quienes pensaron que el servicio público era la oportunidad de proponer con imaginación y talento, para lograr la felicidad de la gente.
A quienes creyeron en los valores de la familia, en el respeto al prójimo, en el honor de las instituciones, en el respeto a la diversidad, a nuestras fuerzas armadas, a nuestras tradiciones y en la autoridad moral que proviene de dar lealtad y amor a la patria.
A quienes defendieron el subsuelo, los mares, el agua, el aire, la naturaleza como patrimonio común de los mexicanos.
A quienes aborrecieron la violencia y postularon el respeto al derecho ajeno, la convivencia pacífica, la solidaridad y la cohesión social.
A quienes apoyan y promueven a emprendedores para que inviertan en México, fomenten los nuevos negocios, den empleo, construyan la riqueza; hay millones de ellos y muy pocos caen en corruptelas.
A los millones de mexicanos que se sienten orgullosos de ser mexicanos, que viven lo mexicano y su gran cultura, que hablan de la historia de lo que otros, desde siempre, han hecho para construir esta formidable Nación, hoy insatisfecha.
A quienes pensaron que el estado del bienestar, que políticos del PRI de otros tiempos, pusieron en la Constitución, evitaría seguir dejando el terrible legado de la desigualdad, la pobreza, las migraciones y el deterioro del medio ambiente.
A todos ellos, con respeto, me atrevo a decir que, no es justo, que estén insatisfechos, desconfiados y escépticos y menos avergonzados por lo que ellos no han hecho.
Que no son responsables del escenario infinito de las corruptelas que avergüenzan a todos, menos a los ambiciosos, que siguen como si nada, suponiendo que la manipulación, la mentira o el cinismo van a perpetuarlos en el disfrute de canonjías sobre el trabajo esforzado de la base.
La cadena de escándalos en las más diversas ramas de la administración, es inconcebible, cómo puede haber tantas cabezas torcidas, solapando a familiares, enseñando malas mañas, usando el dinero público sólo para disfrutar de los excesos sin límites.
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La patética escena de lo que ocurrió, no sólo desprestigió a los partidos y a la clase política, no solo hizo perder las elecciones, sino también, dejó como herencia lo que estamos viviendo y un inventario de carencias que amenaza la cohesión social.
Millones de mujeres y hombres de buena fe, no tienen la culpa del fracaso, son unos cuantos que ahí están defendiendo sus pecados, tratando de exorcizar los demonios que los persiguen, protegiéndose como pueden sin dignidad, ni decoro.
La indolencia no puede ser respuesta, esperar un milagro, tampoco. Dejar desaprovechado el talento de millones porque unos cuantos se oponen, debe ser la mejor motivación para la lucha que viene.
Tenemos que trabajar por reformar el poder como dijo Colosio y esto exige, construir una Alternativa frente a todo lo que estamos viviendo. Donde la gente mande, no los mismos de siempre; donde se postule a los mejores, no a los familiares, ni a las dinastías, donde se construya un espacio para seguir en la lucha de la Revolución por la democracia y del nacionalismo mexicano con igualdad y cohesión social.
Los invito a construir entre todos, una Alternativa, como el espacio común que honre lo que tantas y tantos, que conocí en el PRI, pensaban debería ser el ideal de su partido.
César Augusto Santiago
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