LA CARRERA HACIA EL PODER…

La carrera hacia el poder
2023 en la imaginaria
Por: Miguel Ángel Ordoñez Rayón
Faltan cuatro años para renovar la gubernatura del Estado de México. Y aunque parece mucho tiempo de aquí a entonces, los partidos políticos y sus aspirantes ya se mueven hacia esa meta.
Las encuestas ya comenzaron a medir la intención de voto. La más reciente fue realizada en mayo de este año por Varela y Asociados, que es considerada una empresa seria y sólida. Arroja los siguientes resultados:

Más allá de la intención de voto, la encuesta aporta otros indicios e insumos electorales como los siguientes:

La desaprobación del gobernador es mayor en materia de seguridad pública y disminución de la pobreza (78 y 81 por ciento, respectivamente). Setenta por ciento de los encuestados opina que ha visto poca o ninguna información sobre programas sociales del gobierno del Estado de México. Y 67 por ciento de ellos no le cree a esa información cuando la ve. El peor indicador de todos es que 76 por ciento considera que su estado está igual de mal o peor que antes, contra 24 por ciento que considera que está mejor o igual de bien.
Estos indicadores y otros que se perciben en la coyuntura actual del estado y del país, muestran claramente cómo viene la elección de 2023: será una elección marcada por el cambio, pero no un cambio cualquiera, sino un cambio profundamente antisistema. Es decir, un cambio de partido, grupo y élite gobernante sumado a un cambio de programa, estilo de gobernar, forma de hacer política, resultados, oferta y beneficios. Será una elección donde los electores van a castigar más que premiar y donde veremos enfrentados a figuras (los candidatos del PAN y del PRI) contra marcas (la de Morena como única marca partido fuerte, en este momento).
Pero, ¿quiénes son esas figuras partidistas del PRI y del PAN y quién es el personaje que puede abanderar la marca Morena en 2023?.
En la imaginaria por el PAN
El único personaje con posibilidades reales de ser candidato es Enrique Vargas del Villar, actual presidente municipal de Huixquilucan. En este momento no hay nadie más que pueda, aunque varios van a levantar la mano, más para negociar algo en el camino que para lograr la candidatura. Sus principales oponentes internos están desaparecidos, fuera del radar y del mapa. Nadie los ve ni los oye y no tienen las condiciones para competirle. Para Enrique Vargas el problema no será conseguir la candidatura, sino formar una coalición ganadora que represente el cambio radical, pero con rumbo, que los mexiquenses esperan. En ese sentido, su posicionamiento estratégico es el del retador. Pero para serlo, antes debe garantizar que su partido recupere en 2021 los valles de México y de Toluca y crecer en el oriente y sur del estado. Sin embargo, por lo que ha hecho hasta ahora, no se nota la velocidad e intensidad de crecimiento político necesarias para lograrlo.
En la imaginaria por el PRI
En el otrora partidazo los candidatos a gobernador siempre han resultado de acuerdos cupulares entre ex gobernadores. Con excepción de Arturo Montiel, los gobernadores en turno no han podido imponer a sus candidatos. O dicho en positivo, no han podido lograr los concensos para ellos. Esta vez será igual: los ex gobernadores marcarán el rumbo de la candidatura priista y el gobernador del Mazo verá pasar el proceso para legitimarlo, pero no para imponer. Independientemente de esos acuerdos de la élite estatal, lo que más le conviene al PRI en esta coyuntura de voto antisistema es que la candidata sea una mujer con el expediente más ligero de corrupción, impunidad y abuso de poder. La razón es simple: quien abandere al PRI representará la continuidad de un gobierno estatal mal calificado y un gobernador ausente. Por eso tiene lógica que el PRI pueda vender mejor a los electores un perfil nuevo, limpio lo más posible y con capacidad para generar acuerdos, gobernar, meter orden y darle riendas y rumbo al estado. En este momento las figuras que se acercan a ese perfil son dos: Alejandra del Moral Vela y Ana Lilia Herrera Anzaldo. Ambas, por cierto, con amplio apoyo entre los ex gobernadores.
En la imaginaria por Morena
La verdadera guerra de tronos la veremos (la estamos viendo ya) en Morena. Los aspirantes saben lo que hemos apuntado aquí: el estudio de ánimo social apunta a una elección de voto antisistema que pone la mesa para que ellos la ganen. Nadie va a ceder. Y menos quienes en este momento controlan el partido a nivel estatal, incluso a pesar de Andrés Manuel. En esta coyuntura, quien reúne las condiciones para ser el candidato es Higinio Martínez. Insisto, digan lo que digan y hagan lo que hagan Higinio no va a ceder ni siquiera a Delfina Gómez o a Horacio Duarte, que de alguna forma son dentro de Morena de su misma expresión. Es su momento, su último momento. Menos cederá ante Yeidckol Polevnski, que sin duda podría convencer al presidente de apoyarla. Por parte, de los alcaldes con aspiraciones ninguno crecerá lo suficiente para competirle a Higinio la candidatura. El que estará más cerca será Juan Rodolfo Sánchez, que está formando grupo estatal con ese fin.
En la imaginaria por otros partidos
Los otros partidos serán aliados sumando o restando. Incluso sacando candidatos propios su papel en esta coyuntura estatal únicamente será testimonial. Lo que hagan le servirá a alguien para ganar o perder, más que ser útil para ellos mismos. Es el caso del Partido verde, del PT y en especial del PRD. Por sobrevivencia política, sus decisiones en 2023 apuntarán a formar parte de la coalición ganadora de la siguiente elección presidencial.
En las siguientes entregas de La carrera hacia el poder daremos argumentos de las coyunturas que se le presentan a cada aspirante, sin olvidar que la elección a gobernador del Estado de México pasa, necesariamente, por las elecciones de 2021.
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