Licencia de maternidad vs. permiso de paternidad

Licencia de maternidad vs. permiso de paternidad
Por: Mónica Fragoso Maldonado
La licencia por maternidad y paternidad son uno de los derechos defendidos por las leyes internacionales, que consiste básicamente –en el caso de la maternidad– de un periodo de descanso para toda trabajadora embarazada, sin excepción alguna, para disfrutar un tiempo antes y otro posterior después del parto; mientras que en el caso de los hombres varía mucho del tiempo. En la actualidad existen 129 países que la otorgan.
A nuestro país le falta mucho por avanzar en el tema, puesto que México es uno de los países con “permisos de paternidad” más cortos en el mundo, pues solo se otorgan cinco días laborales por el nacimiento de sus hijos, a los padres; y aunque estos permisos suelen ser muy valiosos, son insuficientes para tener impacto positivo en el cierre de la brecha de género en el mercado laboral.
Las principales diferencias entre la licencia de maternidad y el permiso de paternidad son:
1.- Duración; puesto que las mujeres tienen derecho a 84 días con goce de sueldo, mientras que los hombres sólo cinco.
2.- Obligatoriedad; en el caso de los hombres se puede decidir entre tomarlo o no, mientras que las mujeres es obligatoria e intransferible.
3.- Financiamiento; el salario de las mujeres en licencia es cubierta en su totalidad por la institución de Seguridad Social, mientras que, en el caso de los permisos de paternidad, el financiamiento corre exclusivamente por parte del empleador.
Es importante entender cuáles son las 3 principales razones de su importancia:
Primera: Cerrar la brecha de género y en la redistribución de tareas de cuidados, puesto que en nuestra sociedad ya no deben de existir diferencias entre contratar o promocionar a una mujer o a un hombre con respecto a los costes de los derechos laborales, por lo que esto implicaría un piso más parejo en el ingreso y permanencia de las mujeres al igual que los hombres en el mundo laboral; y aunque no se vea esta diferencia, castiga más a las mujeres a las que nuevamente se les define en el rol del cuidado y cargo de los hijos, puesto que realizan más trabajo no remunerado dentro de los hogares.
Segundo: Estos tipos de licencias resultan fundamentales porque permiten un sentido de equidad para evitar la discriminación de género que persiste en el mercado laboral, y que se evidencia tanto en la obtención de los trabajos como en las posteriores remuneraciones principalmente en las mujeres, puesto que las licencias de maternidad son más largas que las de paternidad y esta situación agrava la intermitencia e inactividad laboral, a la que se ven obligadas para conciliar las responsabilidades laborales y familiares.
Tercero: Permiten mejorar la conciliación de la vida productiva con la reproductiva, las economías requieren una mejor articulación que deben fundamentarse en la concepción de una mejor maternidad y paternidad, pues una de las principales funciones que se puede ejercer en favor de una sociedad más productiva es esta conciliación que sigue siendo de gran importancia para muchos países.
Y estimado lector, ni hablar de los periodos otorgados en la maternidad donde incluso muchos países como Italia otorgan 5 meses. Lo importante es comenzar a entender que la corresponsabilidad del cuidado y crianza de los hijos debe ser más equitativa, lo que nos ayudaría a generar una sociedad más justa y estable.
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