LO QUE LA POLÍTICA NECESITA…

Lo que la política necesita
Por: Mónica Fragoso Maldonado
El domingo pasado hubo elecciones en diversos estados de la República. De nueva cuenta se repitieron algunos esquemas que como sociedad no hemos aprendido a superar, pues es urgente entender que la política no es una actividad exclusiva de los gobernantes o de los políticos, sino una actividad humana y necesaria para el desarrollo de la sociedad; por lo tanto, todos –y sí, lo vuelvo a repetir– , todos de forma directa o indirecta, estamos involucrados en la misma y lo qué pasa en una sociedad sea bueno o malo, es nuestra responsabilidad.
La política, como toda disciplina humana es perfectible, además es una actividad que debería estar en constante evolución, debido a que las necesidades ciudadanas van cambiando; pero esta transformación no sólo le corresponde a los políticos, sino a los ciudadanos que tienen un papel fundamental, partiendo desde la premisa de que el político antes de ser servidor público, es un ciudadano haciendo política en una democracia.
Cuando tengamos la conciencia de que somos los ciudadanos una parte esencial del sistema político, y por ende, somos los que equilibramos la balanza en la correcta aplicación y seguimiento de las propuestas, en la actividad diaria de nuestros políticos e incluso en la forma en que se gasta el presupuesto, la forma de hacer política cambiará drásticamente, pues se tendrá que volver a la forma más pura del quehacer político, a la esencia, volviendo los ojos y las acciones primordiales, tomando en cuenta a todos los sectores sociales; los cargos públicos deberán ser ocupados por personas con la capacidad de hacerlo; los funcionarios públicos tienen ahora la oportunidad de restaurar el vínculo entre la manera de prestar un servicio público sin abusar de su condición; y por último, los ciudadanos debemos de respetar las leyes y hacernos consientes de que mientras pensemos colectivamente, las oportunidades serán para todos y no para unos cuantos.
Lo que he planteado no es una utopía, todo lo contrario, es una idea revolucionaria, pero aplicable a nuestro entorno, pues es nuestra responsabilidad ciudadana la de no ceder el derecho de decisión para que otros lo mal utilicen. Debemos comprometernos para tomar un papel protagónico y con ello marcar los puntos de la agenda pública que necesitamos en la sociedad. Y los políticos o gobernantes deben entender que es necesario cambiar la narrativa y el quehacer actual traduciéndose en algo de mayor sencillez, proximidad y desapego al poder; en pocas palabras, ser un auténtico servidor del pueblo.
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